Con participación de Corporación CATIM, el seminario realizado en la Universidad del Bío-Bío en Chillán abordó la salud mental y derechos de la infancia, las brechas de acceso y los desafíos para una protección integral de niños, niñas y adolescentes.
Con una amplia participación de estudiantes, académicos y profesionales del área psicosocial, se desarrolló en la Universidad del Bío-Bío – Sede Chillán el seminario “Salud Mental y Derechos en Chile 2025”, instancia organizada por la Escuela de Psicología UBB junto al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y CATIM.
La jornada permitió abrir un espacio de reflexión crítica sobre las brechas persistentes en el acceso a la salud mental y el deber del Estado de garantizar este derecho de manera oportuna, integral y con enfoque territorial, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad social.
Brechas de acceso y garantías insuficientes
Uno de los principales diagnósticos compartidos durante el seminario fue la limitada cobertura del sistema público de salud mental, tanto en atención psicológica como psiquiátrica, situación que se profundiza en regiones con alta ruralidad como Ñuble.
Desde el mundo académico, la Dra. Mónica Pino Muñoz, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Bío-Bío, advirtió que, si bien la salud mental ha ganado visibilidad en la agenda pública, persisten obstáculos estructurales que impiden su reconocimiento efectivo como un derecho.
“Los cupos para atención psicológica siguen siendo escasos y son muy pocos los diagnósticos incorporados al sistema de garantías. A esto se suma la falta de especialistas, particularmente psiquiatras con convenio para personas afiliadas a FONASA, lo que genera profundas desigualdades territoriales”, señaló la académica.
Desde la experiencia en intervención directa, Walter Becerra Martínez, director del Área de Infancias, Juventudes y Familias de CATIM, coincidió en el diagnóstico y enfatizó el impacto que estas brechas tienen en la infancia y adolescencia.
“Cuando el acceso a la salud mental depende del territorio o de la capacidad económica de las familias, estamos frente a una vulneración de derechos. En el caso de niños, niñas y adolescentes, estas brechas no solo afectan su bienestar emocional, sino también sus trayectorias de vida y sus posibilidades de desarrollo”, afirmó.

Durante la jornada, el INDH presnetó el capítulo “Salud Mental y Derechos Humanos” de su Informe Anual de Derechos Humanos en Chile 2025. La presentación estuvo a cargo de María Eugenia Moreira, abogada de la Unidad de Estudios y Memoria del Instituto. El documento evidencia vulneraciones persistentes en instituciones psiquiátricas, brechas en cobertura y falta de estrategias para la atención temprana y comunitaria.
El rol de las alianzas entre academia y sociedad civil
Durante el encuentro, se relevó también la importancia de fortalecer la articulación entre universidades y organizaciones de la sociedad civil para una formación profesional conectada con las realidades sociales y territoriales.
En ese sentido, la Dra. Pino destacó el valor de la experiencia desarrollada por CATIM en contextos de alta complejidad social, especialmente en el trabajo con niños, niñas y adolescentes. “Estas alianzas permiten vincular la formación teórica con experiencias reales, situadas y éticamente comprometidas. En regiones como Ñuble, con alta ruralidad y acceso limitado a dispositivos especializados, es clave repensar los modelos de salud mental desde lo comunitario y territorial”, afirmó.
CATIM y una mirada integral de la salud mental infantil
Desde La Corporación se abordó los desafíos de la salud mental infantil desde una perspectiva de derechos, prevención y transformación de entornos.
“La experiencia cotidiana de trabajo con niños, niñas, adolescentes y sus familias nos muestra que las brechas en salud mental infantil son también brechas de desigualdad. No basta con tratar los síntomas, es necesario intervenir en los entornos, fortalecer redes y avanzar en políticas públicas con enfoque intersectorial”, sostuvo Walter Becerra.
A lo largo de sus más de tres décadas de trayectoria, CATIM ha desarrollado programas orientados al buen trato, la reparación del maltrato grave y la inclusión social, reafirmando en esta jornada su compromiso con una concepción de la salud mental como un pilar del desarrollo humano y la justicia social.

Aprendizajes para las políticas públicas
El seminario concluyó con un llamado transversal a avanzar hacia políticas públicas que integren evidencia situada, enfoques preventivos y comunitarios, y la participación activa de actores locales.
“Las experiencias de la academia y de organizaciones como CATIM muestran que la salud mental debe abordarse de manera integral, reconociendo los determinantes sociales y garantizando intervenciones contextualizadas a lo largo del ciclo vital”, concluyó la Dra. Pino.
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