La ruta navideña en situación de calle impulsada por el programa Calle Hualpén de Corporación CATIM buscó reconocer trayectorias, acompañar procesos y estar presentes en un tiempo cargado de significado.
La Navidad no se vive de una sola manera. Para muchas personas, también transcurre en la calle, en recorridos cotidianos y en espacios donde se construye comunidad lejos de los rituales tradicionales. Con esa convicción, el programa Calle Hualpén desarrolló una ruta navideña en situación de calle, recorriendo distintos puntos de la comuna para encontrarse con sus participantes, compartir una colación y entregar un presente como gesto de reconocimiento.
Reconocer procesos y fortalecer vínculos
La iniciativa tuvo como propósito principal detener el ritmo diario, generar espacios de conversación y reforzar vínculos construidos durante el año. En sectores como el humedal de la Vega Monumental y otros puntos del territorio, los equipos del programa visitaron a personas que participan de procesos de acompañamiento, poniendo en el centro la presencia, la escucha y el reconocimiento de sus avances.
“Hoy nos encontramos entregando presentes navideños a los participantes, todo esto para reconocer sus logros y los avances que han tenido durante estos dos años de acompañamiento en el programa”, señaló María Elena González, coordinadora del programa Calle Hualpén. La profesional explicó que las bolsas entregadas incluyeron artículos de higiene, útiles de aseo y alimentación, entendidos como una forma concreta de cuidado y dignidad.
Para Luis Pérez, participante del programa, el acompañamiento ha tenido un impacto profundo. “Yo llevo aquí como camino para los 13 años. Con todo lo que han hecho por uno, yo en forma personal me siento muy agradecido. En estos dos años me noto que he crecido un poquitito más junto al programa. Lo que más se necesita aquí es la paz”, relató. Una mirada que da cuenta del estigma que aún pesa sobre quienes viven en la calle y la importancia de ser reconocidos como sujetos de derecho.
Cuando el acompañamiento se vuelve familia
José Luis Rodríguez valoró el gesto desde un plano más íntimo. “En mi caso no tengo familia que me apoye, pero tengo esta familia que es CATIM. No es solo para mí, también se puede compartir con otros que no están en el programa. Hay que tirar para arriba no más”, afirmó. En la misma línea, Manuel González expresó su sorpresa y emoción. “Nunca pensé que iban a venir a verme, pero estoy contento en mi corazón de que vengan a verme acá, especialmente en Navidad”.
En un contexto donde la exclusión suele profundizarse en fechas simbólicas, la ruta navideña en situación de calle busca visibilizar más esta situación. Una acción que recuerda que acompañar no es solo intervenir, sino también estar, mirar y reconocer trayectorias que muchas veces permanecen invisibles.
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